domingo, 23 de diciembre de 2012

Reseña: Batman-El Caballero Oscuro: Enemigos Mortales.


FICHA DE LECTURA:

Precio: 22,50 €
Editorial: ECC Ediciones
Guión: Jason Aaron, J.T. Krul, David Hine
Dibujo: Guillem March, Keith Giffen
Color: José Villarrubia, David Baron
Cubierta: Rústica
Páginas: 242

SINOPSIS:

El siempre peligroso Joker es el maestro de ceremonias de Enemigos mortales, volumen que recopila las miniseries Joker's Asylum y Joker's Asylum II.
En ellas, asistimos a las andanzas de algunos de los peores enemigos de Batman, como el Pingüino, que vive una peculiar historia de amor, o Hiedra Venenosa, que emprende una dura venganza contra quienes mancillan su amada Tierra.

Y todo ello de la mano de autores tan destacados como Guillem March (Catwoman), Jason Aaron (Scalped) o David Hine (Batman), entre otros.

OPINIÓN PERSONAL:

En este cómic el Joker, sumido en su aburrimiento, nos narra varias mini-historias de los villanos más famosos (Enigma, Dos Caras, el Joker mismo,etc.) de Batman desde un asilo (de ahí el nombre). Estas historias son narradas por guionistas y dibujantes independientes, yo sólo puse los más importantes en la ficha de lectura dado que son muchos. 

Los temas, en general, giran en torno el amor, pero no el típico amor que os estáis imaginando, si queréis saberlo, lo leéis.  Aunque hay dos historias que son, como el título del cómic indica, mortales, que hacen críticas a la hipocresía de la moralidad de la sociedad actual. A parte de estas dos, las demás historietas son entretenidas sin más, no tienen "ese algo" que te llame la atención y te atrape en la lectura. 

La mayoría de estas historias tienen buen dibujo, con muchos detalles, pero hay dos que usan unos dibujos básicos y colores simples que te hacen querer terminar de leer esa parte rápido para no verla nunca más de lo ,con perdón, horribles que son. Como gran fan del Joker que soy, hay algunas interpretaciones de él en este cómic que lo pintan como un tonto y eso resta puntos. Otro motivo el cual restarle puntos, es la interpretación de Harley Quinn, ella es una mujer bastante borde y sabe lo que hace en cada momento y aquí la pintan como una niña, con mentalidad de tres años, rubia, mimada y tonta.

A parte de estos puntos negativos, tiene cosas positivas que son de agradecer, como las cronologías de cada villano al final de la lectura o las mini-biografías de cada autor que participó en estas historietas. Si es la primera vez que leéis un cómic de Batman, esta es una buena forma de comenzar para coger ideas de los villanos que te vas a ir encontrando lectura tras lectura.  Aunque, en mi opinión, no merece la pena gastarse veinte euros en él, para eso podéis descargarlo. 

VALORACIÓN:

-3/5-






martes, 18 de diciembre de 2012

Un hombre oportuno en el momento oportuno.

Era una mañana fría de invierno, exactamente, las once menos veinte,  una hora antes de que el antiguo y desafinado timbre anunciase la hora del recreo. Los alumnos estaban sentados sobre unas sillas aparentemente cojas, debido a la corrosión contra el suelo, y apoyaban sus brazos sobre mesas desgastadas y arañadas debido al paso del tiempo, mientras escuchaban otra aburrida lección más de historia en inglés la cual detestaba la mayoría del alumnado. 

Cuando sonó el ensordecedor timbre, la clase depositó sus pertenencias sobre las mesas y se marcharon al patio del recreo a hablar sobre momentos pasados, relaciones recientes y profesores angustiosos, todos menos dos chicas y un chico, David, un chico muy corpulento, de estatura baja, pálido como la nieve y con ojos color miel, sin ambiciones en la vida, que recogió su mochila y salió del instituto, engañando al incrédulo guarda de seguridad. Para él, el instituto era una cárcel a la que muy pocos sobrevivían y eso le agobiaba, por esa razón desarrolló un odio irracional hacia la escuela e intentaba escaparse como sea de allí, pero ese día no iba a ser otro día más para él.

Mientras doblaba la esquina del instituto, dirección a su casa, un hombre de veinte años, aproximadamente, con un aspecto que incitaba el miedo, se paró ante él y le dijo:
- ¿Quieres un poco? -le mostró una bolsa de plástico que contenía el polvo blanco prohibido- lo vendo a muy buen precio y es de excelente calidad, no encontrará uno igual en toda la ciudad.
+ No, gracias. -Respondió David asustado mientras hacia amago de seguir caminando, pero el hombre se lo impidió.
- Era una pregunta retórica, chico, claro que quieres. -Insistió el hombre, metiendo su mano en la sudadera de David, cogiéndole el poco dinero que tenía y depositándole el sobrecito. Nada más finalizada la acción huyó corriendo.

El chico cogió la bolsa odiosa y pensó en tirarla, eso no le traería mas que desgracias, pero se contradijo él mismo, alegando que un poquito para sentir nuevas sensaciones no le haría nada y justo en ese momento David sentenció su muerte. 

Pasaron los días y los meses, cada vez más necesitaba su dosis diaria por el hecho de que le motivaba a hacer cosas que él, en un estado normal, no haría debido a su falta de motivación, hasta que un día cometió un gran error, mezclar la droga con otra sustancia. Cogió de la nevera de su casa un Red Bull que compró el día anterior para indagar en aquella mezcla y se fue de su deprimente casa hacia un descampado que había en los alrededores, hundió la anilla de la lata hacia adentro y se bebió la bebida energética de un único sorbo. A continuación, sacó la droga de una bolsita situada en el bolsillo derecho de su pantalón, la derramó sobre un papel de liar tabaco y empezó a absorberla por la nariz. Se sintió fuerte, con poder de libertad y , sobre todo, motivado, pero conforme iba pasando los segundos, se iba sintiendo cada vez más raro. El pecho le latía a un ritmo que ni el reloj podía medir, las manos le sudaban al mismo tiempo que su frente. 

Sintió que le iban faltando las fuerzas, no podía seguir de pie y calló al suelo, golpeándose la cabeza. Al cabo de un minuto, el corazón no soportó más el ritmo cardíaco y decidió que era momento de abandonar y descansar, mientras David rogaba no haberse topado con aquél hombre que le sentenció de por vida.